“Êzidî: Refugiados yazidíes en el Kurdistán turco” Destacado

 

El proyecto fotográfico “Êzidî: Refugiados yazidíes en el Kurdistán turco”, del fotógrafo madrileño David del Campo, recoge el día a día durante dos meses en los campos de personas refugiadas yazidíes (religión preislámica minoritaria en Irak) de Diyarbakir y Batman (Kurdistán turco) durante el verano de 2016.

Alrededor de 20.000 mujeres y hombres yazidíes viven en campos turcos desde que, el 3 de agosto de 2014, los pueblos de la región kurda de Sinyar fueron invadidos y masacrados por el Estado Islámico (ISIS).

Miles de personas fueron asesinadas y torturadas, niños y niñas fueron secuestrados, y son aún hoy usados como soldados o esclavas sexuales. Tras sobrevivir a más de una semana de asedio, fueron liberadas por las Unidades de Protección Popular kurdas (PKK/YPG/YPJ) y ayudadas a escapar hacia diferentes campos de refugiados en el Kurdistán turco. En los campos de Diyarbakir y Batman permanecían, dos años después, más de 1.600 refugiados y refugiadas. Se trata de campos no gubernamentales, mantenidos principalmente gracias a la solidaridad del pueblo kurdo con el apoyo de los gobiernos locales. Durante el verano de 2016, dos años después del genocidio, David del Campo convivió con ellos y ellas durante dos meses, compartiendo comidas, juegos, y cientos de historias. Este proyecto nos cuenta esas historias, que hablan de lucha, de impotencia, de rabia y desesperación, de arte y creatividad, de amor, de construcción y de destrucción, de sueños, y de cambios.

En el campo, David conoció a pesonas como Saeed, un químico que decidió montar la peluquería del campo para mantenerse activo; a Rezgan, que fabricó un instrumento musical para poder volver a tocar sus canciones; a Alí, que emprendió un peligroso viaje hacia Alemania y una vez allí decidió regresar al campo para estar con su familia; a Abbas, un adolescente que escribe a diario poemas sobre el genocidio, y también sobre el amor; a Hmoud y Jamal, que dan clases de inglés a niños que llevan dos años sin escuela; o a Sahira, que cuando tiene saldo en su móvil, estudia alemán por internet por si acaso algún día consiguiera llegar a Alemania. Por último, nos impresiona especialmente conocer a Nejat, una adolescente de 20 años que canaliza a través de unos dibujos impactantes las atrocidades que vio durante el genocidio, y que tiene una sección propia en esta exposición.

Êzidî también nos muestra un collage, realizado a partir de capturas de pantalla de los muros de Facebook de las personas refugiadas. Sus teléfonos móviles son lo único que les conecta con lo que hay más allá de los límites del campo. Con ellos se comunican con familiares y amistades que a menudo se encuentran en Iraq o en otros campos y que no saben si algún volverán a ver en persona. En estos muros expresan el dolor que les produce el recuerdo del genocidio y de casi tres años de vidas detenidas en el campo, como intentando lanzar un grito al mundo, sin perder la esperanza de que algún día alguien les escuche. Pero también comparten todo tipo de noticias, se felicitan por sus cumpleaños, o celebran la victoria de su equipo de fútbol, mientras suben su último selfie para cambiar su foto de perfil.

La exposición, producida por el Centro de Cooperación al Desarrollo de la Universidad Politécnica de Cataluña se puede ver en el Aula Máster de dicha Universidad (calle Jordi Girona 1-3, Barcelona) del 22 de septiembre al 6 de octubre, de 8h a 20h todos los días salvo sábados y domingos. El día 22 a las 16h se inaugurará con una mesa redonda donde participará, además del fotógrafo, la activista kurda Mukaddes Akin, la investigadora del CIEMEN (Centro Internacional Escarré para las Minorías Étnicas y las Naciones), Özgür Günes, y la propia Nejat por videoconferencia desde el campo.

La exposición también puede seguirse a través de twitter en @ezidiphoto y en la web www.ezidiphoto.org.

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