Junio 05, 2020

EL CONFINADO. Roberto Domínguez Moro Destacado

El primer lanzamiento exclusivamente en formato ebook que hemos publicado hasta ahora
Un thriller que supera la ficción... tan imprevesible como la crisis que nadie vio venir

MAEVA

El thriller El confinado es un proyecto cuyo lanzamiento, como los días que estamos viviendo, no estaba previsto.
Su autor Roberto Domínguez Moro, lo ha escrito en apenas 15 días, en pleno confinamiento, y es esta situación excepcional la que sirve de escenario para un protagonista que trata de evitar el contagio de todas las maneras posibles y sobrellevar una realidad para la que ni él ni nadie estaba preparado. 
Un autor nuevo de Madrid que une el testimonio en primera persona del estado de alarma que estamos viviendo, con toques de crítica social, sarcasmo e ironía. 
Para poder proponérselo a nuestros lectores cuanto antes, decidimos por primera y única vez lanzarlo solo en ebook, el  formato que permite llegar en estos momentos de la forma más directa.
El proceso fue muy rápido, en pocos días lo leímos, lo contratamos, lo revisamos, lo maquetamos, diseñamos la portada y la campaña de marketing, y lo convertimos en epub, con un trabajo en equipo de todas las personas de la editorial, cada uno desde su propio confinamiento.
En estos días, este proyecto y la ilusión de su autor han sido un soplo de aire fresco para el equipo de Maeva, que, aunque confinado, ha conseguido sacarlo adelante.
 - La editora

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Juan, un informático treintañero, vive con angustia los momentos previos al confinamiento y la primera semana de encierro por el coronavirus en el centro de Madrid. Mientras se cierran colegios y universidades comienza a hacer acopio de víveres y a estar cada vez más preocupado por lo que le espera. En su caso, un aislamiento en soledad, con una crisis de pareja en curso, su familia lejos y nadie en su inmueble aparte de una vecina, su perro… y unos turistas con síntomas de estar contagiados.
Las redes sociales, los aplausos colectivos y los encuentros con Julia, su vecina, no servirán para sosegar a Juan, más obsesionado cada día que pasa con el estado de salud de sus vecinos. Al contrario: la declaración del estado de alarma, la intoxicación de noticias y la tos que escucha a través de la pared le llevarán a una paranoia de consecuencias impredecibles.

No nos fijamos mucho en aquello que tenemos garantizado.  ¿Qué es lo que más echas de menos?
 
Ese beso o ese abrazo que no das, esa gente con la que pasas meses sin hablar porque piensas que siempre van a estar ahí. Es necesario cuidar a los que tenemos cerca pero no vemos cada día, porque nunca se sabe…

Un tipo cualquiera, vamos
Soy Roberto Domínguez Moro. Vengo del mismo lugar que mi protagonista, una ciudad en la que el centro es la ciudad entera. Por eso me agarro al de Madrid, a pesar del precio de los alquileres, y vivo desde hace años justo donde confluyen Lavapiés y el Barrio de las Letras. Desde aquí voy andando al trabajo, en una agencia literaria, y escribo en los ratos que no paso corriendo por el Retiro. Primero poesía, como ya hacía durante la carrera, y después cualquier cosa que me quieran publicar, entre ellas reseñas en Libros y Literatura y algo de improvisación en Planisferio. Tengo una pareja a la que admiro y una familia que me cree mejor de lo que realmente soy.

Un diario del confinamiento que saldrá directamente en e-book. Primera experiencia para MAEVA y también para ti. ¿Cómo crees que será el mundo del libro después de esta pandemia?

Espero que mucha gente recupere el gusto por la lectura con el confinamiento y que puedan descubrir el formato digital. Pero también creo que valorarán lo importante que es tener una pequeña biblioteca en casa a la que recurrir cuando, en momentos como este, uno tiene que pasar mucho tiempo encerrado. Es mi experiencia personal, de hecho. Yo me aficioné a la lectura de pequeño después de una lesión de peroné que me tuvo sin apenas salir un par de meses. Y entonces no había ebook, solo libros en papel. 

Vives en Madrid y la eliges como escenario de la historia. Aunque, en la novela comentas que ya no suenan las campanas de las iglesias de Madrid, en este mismo momento están sonando las campanas de la iglesia que tengo al lado de casa. Madrid como gran ciudad, pero pueblo a la vez. ¿Cómo es vivir una cuarentena en una gran ciudad y en un pueblo? Además, el protagonista Juan viene de un pueblo y habla con su hermana y su madre que viven allí.
Sí, Juan habla más bien de una ciudad pequeña, en la que no se entiende la vida sin salir a la calle. En las ciudades grandes, a pesar de que la gente se mueve de acá para allá, muchas veces pasamos la semana sin tener encuentros sociales, pero en las pequeñas es inevitable. Diría que se lleva mal en cualquiera de las dos.
 
En El Confinado se habla de la relación entre vecinos confinados, ¿cómo crees que es el trato entre vecinos hoy en día con respecto a hace unos años? En la novela, el protagonista recuerda cómo era vivir en un edificio hace unos 20/30 años. ¿Cómo crees que ha cambiado? 
Claro, ha cambiado muchísimo. Ya no hay confianza con los vecinos. Es una de las justificaciones de la trama: en la puerta de al lado puede estar ocurriendo cualquier cosa sin que te des cuenta, porque ya no conoces a tus vecinos. 
 
En la novela hay una crítica sutil a la gestión del coronavirus por parte de España y se compara también con la de Italia. ¿Dónde crees que se podría haber mejorado?
La crítica la hace el personaje, espero que quede claro. Necesitaba que se pusiera nervioso con la situación, que pensara que hay información oculta y que no se está haciendo lo suficiente para evitar el contagio. No significa necesariamente que yo lo piense, creo que es pronto para pedir responsabilidades por una mala gestión, ya tendremos tiempo de analizarlo a fondo cuando la emergencia haya pasado.
 
Hay una reflexión también sobre la terminología bélica que se está usando para referirse a esta “guerra” contra el virus. ¿Estás de acuerdo? ¿Crees que se puede malinterpretar este mensaje?
Por supuesto. Esto no es un combate. Es un desafío, un reto, un problema que tenemos que resolver. Había muchas formas de plantearlo sin recurrir a la batalla, y a que el virus fuera un enemigo. Se identifica la guerra con la crueldad y la muerte, creo que muchos preferimos motivarnos con otro tipo de mensajes. 
 
Como bien subrayas en la novela, todos hemos hecho (y compartido que lo hemos hecho) yoga, leído un libro, visto una serie de Netflix, hecho pan y un banana bread… ¿Has hecho banana bread tú también o eres como Juan el protagonista?
Sí, lo hemos hecho en casa y salió genial. También bizcocho japonés, que quedó un poco peor, y pan un par de veces. Aunque como a mí me gustan más los platos de cuchara también me he dado a los guisos. 
 
¿Cómo recordarás tú este confinamiento y cómo crees que se recordará en general?
Creo que es muy diferente si te contagias y sobre todo si alguien de tu entorno cercano fallece. En ese caso me parece una experiencia traumática, difícil de asimilar porque el duelo no es el mismo y las trabas son inmensas. Lo siento mucho por la gente que tiene que pasar por ello. En mi caso, si finalmente mi familia y mis seres queridos siguen bien, lo recordaré por este libro, la verdad, y para mí será un buen recuerdo. 
 
Leyendo la novela, te das cuenta que se mencionan todas las emociones y sensaciones que hemos tenido cada uno de nosotros cuando empezó el estado de alarma. ¿Cuál crees que es el sentimiento más compartido?
Creo que ha habido fases. Hay artículos sobre eso (como sobre todo lo que rodea al confinamiento estos días). Así que aunque no soy un experto diría que todos hemos tenido incredulidad y miedo al principio, luego optimismo y motivación y que estamos entrando en una fase de hastío.  

 

En este thriller, hablas también de relación de parejas, con una referencia también a Tinder. Vivir un confinamiento con alguien con quien no te llevas bien te puede volver loco. ¿Cuál sería el peor escenario para ti? Y, ¿crees que podría surgir o terminar el amor en una cuarentena?

Vivir con alguien con quien te llevas mal debe de ser un infierno en estas circunstancias, y ya no digo si hay violencia machista. Es lo peor que puede ocurrir en ese sentido. Por el otro lado, creo que puede surgir el amor, por supuesto. El amor puede florecer en cualquier situación, y precisamente en las más tensas es uno de los mejores métodos de evasión mental.

Hablando de relaciones de pareja, también tratas el tema de los “coronials”, término que se está usando ya en prensa para referirse a la generación que nacerá durante esta pandemia. ¿Es algo que les marcará para el futuro?

Lo de los “coronials” lo usa mi pareja, que es ginecóloga. Lo aprendí de ella. Sí, es una generación que inevitablemente tendrá que lidiar con las consecuencias de esta pandemia: como mínimo un mundo con un concepto distinto de la distancia interpersonal y de la higiene, y seguramente más preocupado por que no se repitan crisis parecidas. El libro habla de los “felices años veinte” que parecía que comenzábamos, y dentro de diez años seguramente veremos que ha sido una década de preocupación constante.

Y, para terminar, ¿cuántas vídeo llamadas has hecho? :-P

¡Pocas! Una cada tres o cuatro días como mucho. Sigo prefiriendo las llamadas de voz y escribir mensajes larguísimos.

#ElConfinadoMAEVA

 

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