Junio 06, 2020

El perfil de elegantes torres palaciegas y caprichosas torreras coronadas por tejados de pizarra anuncia la llegada a Olite. Una pequeña ciudad de poco más de 3.000 habitantes, ubicada en la zona de transición entre las montañas y la tierra llana, a 40 km al sur de Pamplona.
Olite está cargado de historia. Vivió su máximo esplendor durante la Edad Media, cuando llegó a ser villa favorita de los Reyes de Navarra.
Desde el siglo XIII, al castillo se le denomina ya, Palacio del Rey de Navarra. Carlos III cambió profundamente la fisonomía de Olite con su decisión de ampliar el Castillo Viejo (actual Parador de Turismo), que habían habitado sus antecesores.

Sede Real durante la Edad Media y residencia predilecta de Carlos III “el Noble” 

Foto cortesía de Helio Digital.


Un recorrido por las estrechas rúas de Olite nos permite pasear al abrigo de nobles caserones de piedra con escudos de armas y grandiosos aleros de madera; galerías medievales y espléndidas iglesias además de descubrir el recinto amurallado romano.

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Foto: Patxi Uriz


Como ejemplo de aquel lejano esplendor cortesano quedó el Palacio Real, que ocupa un tercio del casco urbano medieval. En realidad, se trata de dos palacios construidos uno junto a otro. Del palacio “viejo”(XII-XIII), actual Parador de Turismo, sólo quedan en pie los muros y las torres, mientras que el palacio “nuevo” (XIV-XV)  es un magnífico representante del estilo gótico civil francés. 

El conjunto urbano monumental de Olite es mucho más  que su hermoso palacio. En su paseo por la ciudad, vemos como la piedra dibuja casonas solariegas, formidables blasones, murallas romanas, rúas atravesadas por arcos góticos e impresionantes iglesias.

Un buen momento para imaginar como fue la ciudad durante la Edad Media son las Fiestas Medievales que se celebran en agosto.

Olite completa su atractivo cultural durante el verano gracias a actuaciones del programa Cultur y, sobre todo, a las fiestas del Festival de Teatro Clásico con actuaciones en la calle y escenarios al aire libre.

El clima mediterráneo ha hecho también de Olite la capital del vino.

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Foto: Patxi Uriz. Foto castillo y viñedos


Podría decirse que es la gran bodega de Navarra. Su larga tradición y sus instalaciones así lo indican. Sus vinos están adscritos a la Denominación de Origen de Navarra y son una clara manifestación del prestigio y alto nivel de aceptación que esta denominación tiene hoy en día. Podemos catarlos en la Fiesta de la Vendimia (primera quincena de septiembre)

Datos y curiosidades 

El nombre de Olite se asocia con el de “Ologitum”, la ciudad de los godos que el monarca Suintila mandó edificar a raíz de su expedición de castigo contra gentes vasconas, donde había existido antiguamente un oppidum (recinto defensivo)romano. 

La forma de la plaza principal de Olite,(plaza Carlos III el Noble), alargada en lugar de la típica circular, probablemente se deba a que se trataba de un foso que había junto a la muralla que protegía el núcleo de población inicial, al que hoy en día se le llama Cerco de Dentro. Ya en el siglo XII Olite sufre una importante ampliación hacia el Sur, hoy llamado Cerco de Fuera. 

Alguien dijo, con mucha razón, que la época de Carlos III el Noble significó para Olite el “Siglo de Oro”. 

El 18 de abril de 1407 el rey Carlos III instituye la Merindad de Olite, nombrando a esta villa cabeza de la misma. 

Carlos III fue muy generoso a lo largo de sus 39 años de reinado con el pueblo de Olite. No había otra localidad de Navarra que gozase de tanta benevolencia. 

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Foto: Museo del Vino Bac. Tryon.


Los vecinos de Olite también procuraban corresponderle una y otra vez, siendo espléndidos con él. 

Carlos III daba a 13 pobres, la víspera de Reyes  Magos, dos sueldos a cada uno, en unas bolsitas de tela hechas expresamente para ese fin. 

La fiesta del Rey de la Faba parece tener su origen en los reinados de los Teobaldos, procedentes de la vieja Champaña. Esta tenía reputación de ser una de las cortes más fastuosas y elegantes de Europa. Con ocasión de la fiesta de los Reyes Magos, iniciaron la costumbre de nombrar un “Rey de la Faba”, elegido entre un grupo de niños pobres de la villa. 

Carlos III fue un gran coleccionista de monedas y relojes. En 1400 manda colocar en la torre del Chapitel el primer reloj de torre del reino. 

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Foto: Catillo de Olite 1998. Oriol Conesa.


Entre los artistas que Carlos III manda traer a Olite destaca el francés Jehan Lome de Tournay, que sería el escultor más destacado de Olite y de todo el reino de Navarra. En la visita por Olite se pueden apreciar varias de sus obras (especialmente en la iglesia de San Pedro). Fue quien realizó el sepulcro de los Reyes Carlos III el Noble y Leonor de Trastámara situado en la Catedral de Pamplona. 

Olite, por ser residencia oficial de virreyes y gobernadores, tenía la cárcel casi siempre repleta de presos. Entre estos había de todas las categorías sociales. Los que eran pobres, “estaban al pan del rey”, pero los pudientes comían a su propia costa. La cárcel de Olite estaba ubicada en los llamados palacios o casas de Don Gonzalvo, que desaparecieron en el siglo XIV con la ampliación del Palacio Nuevo que acomete Carlos III. Se habilitó una casa en la calle de Medio mientras se construía la cárcel en el barrio judío (obra que no llego nunca a levantarse).

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Foto: Festival de Teatro Clásico en Olite. Tryon.


Doña Leonor de Trastámara, hija del rey Enrique II de Trastámara, accede al trono de Navarra tras contraer matrimonio con Carlos III el Noble. Ocho años después de su matrimonio, en 1383, ante la austeridad de la corte navarra regresó a Castilla. Allí vivió rodeada de lujos hasta que su sobrino Enrique III el Doliente decidió suprimir todos sus gastos. Llena de ira, provocó una rebelión que se saldó con su propia captura. Enrique III la trasladó de nuevo a Navarra, donde su marido volvió a acogerla sin rencor. 

El príncipe de Viana, primogénito de Juan II de Aragón y Blanca de Navarra ( y nieto de Carlos III el Noble), sostuvo importantes enfrentamientos con su padre, quien finalmente lo apresó. Juan II de Aragón se casa en segundas nupcias con Juana Enríquez. De esta unión nació Fernando el Católico. El Príncipe de Viana y Fernando el Católico eran hermanastros. 

Bibliografía: Díez,Alejandro. Olite, historia de un reino. 1984. 

Sumario

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