Agosto 02, 2021

La Muralla romana de Lugo fue declarada Monumento Nacional en 1921 y el 30 de noviembre del 2000, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, por constituir el mejor ejemplo vivo de fortificaciones militares del Imperio romano tardío conservado en Europa. Las modificaciones que ha sufrido a lo largo de sus más de 17 siglos de existencia no han llegado a alterar sustancialmente su aspecto y trazado original, que sigue las directrices del ingeniero romano Vitrubio. 

17 SIGLOS DESAFIANDO AL TIEMPO

Texto e imágenes facilitados por la Xunta de Galicia

Es la única, en todo el territorio del Imperio romano, que conserva íntegro su perímetro y con su presencia ha determinado la historia y la evolución urbana de la ciudad de Lugo, incrementando y enriqueciendo su interés cultural.

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La Muralla rodea el corazón de Lugo, la antigua Lucus Augusti, fundada en el año 15 a.C. por Paulo Fabio Máximo en nombre del emperador de Roma y fue la capital de uno de los tres conventos jurídicos romanos (junto Astorga y Braga) que conformaban la provincia de la Gallaecia y que se extendía hasta el río Duero. Esta ciudad desempeñó un papel capital en una región por aquel entonces riquísima en oro que Roma explotó, hasta el agotamiento, en beneficio del tesoro imperial. Tres siglos después, la estructura urbana de la ciudad se modificó y se desplazó ligeramente hacia el norte. Eran tiempos críticos desde el punto de vista político y militar y fue en ese momento en el que se erigió esta fortificación. La muralla ocupó una zona de terreno topográficamente irregular, más alta al noroeste y en descenso hacia el sudeste. Continúa siendo un enigma los motivos de ese trazado, que dejó fuera importantes zonas residenciales de la antigua ciudad romana y en cambio protegió terrenos descampados.

DESCUBRE LUGO DESDE SU ALTURA

A pesar de las reformas sufridas, la Muralla mantiene su trazado original y las características constructivas que le otorgan un aspecto masivo y recio propio de su carácter defensivo. Su forma de rectángulo con ángulos redondeados supera los dos kilómetros de perímetro, 2.117 m., y protege un recinto interior de 34,4 ha. Se conservan 71 cubos o torres de las 85 exteriores que tuvo. La altura de sus lienzos oscila entre los 8 y 10 m. y mantienen un espesor medio de 4,20 m. que alcanza los 7 en algunos puntos. Al recinto interior de la Muralla se accede hoy por diez puertas que la atraviesan, 5 antiguas y otras 5 de traza y apertura moderna son la escalera de Porta Nova, la rampa de Santiago, la escalera de la Puerta Falsa construida en 1887, la escalera de la Puerta de la Estación, la escalera de la Plaza de Cantiño, cercana a la Puerta de San Pedro y la escalera de Campo Castelo. Muy aconsejable tomarse su tiempo en completar el paseo por toda la muralla ya que se puede observar toda la ciudad de Lugo desde las alturas y comprender la grandiosidad de esta joya histórica. Tras 17 siglos se mantiene gloriosa y es imagen de esta capital. 

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Desde el interior se puede acceder a su adarve por cuatro escaleras exteriores y dos rampas adosadas, continuando una de ellas en una rampa interior. Se conoce la existencia de un foso exterior de unos 20 metros de ancho y al menos 5 de fondo, que completaría la defensa, dificultando la aproximación de máquinas de asedio o la excavación de minas. Perdida su función militar, la Muralla romana de Lugo ha quedado plenamente integrada en la estructura urbana actual: rodea la ciudad histórica y su adarve es un paseo, o una calle peatonal más, de los que utilizan habitualmente sus habitantes y visitantes. En el adarve, coincidiendo con los cubos originales, se conservan escaleras interiores de doble tramo y traza imperial que lo conectan con el paramento interior, donde no alcanzan el terreno; distintas hipótesis lo interpretan como un recurso defensivo que permitía aislar el recinto retirando las escaleras o rampas móviles que daban acceso al primer escalón. En la actualidad se han descubierto e investigado arqueológicamente 22 de estas escaleras.

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Los restos del cubo o torre denominada “a Mosqueira”, con un lienzo exterior sobre el adarve en el que se abren ventanas, hacen suponer que cada una de las torres contaba con una estructura superior de dos niveles, que se cerraría con una fachada con grandes ventanas que permitiesen utilizar armas defensivas.

La utilización de materiales locales como las piedras de pizarra o granito y otros materiales reutilizados le confieren un carácter original dentro del conjunto de murallas urbanas bajo imperiales, interés que se ve aumentado por la conservación completa de su perímetro, por la posibilidad del uso público del adarve superior y por la relación que mantiene hoy, plenamente viva y activa, con la ciudad a la que protegió, en la que está incorporada a su escena y ambiente urbano.

La muralla romana de Lugo es una de las maravillas de España que nadie puede perderse, y además es la única muralla romana del mundo que se conserva entera. Desde el año 2015, gracias una ampliación, forma parte del Camino de Santiago, de manera que todos los peregrinos pueden atravesar la ciudad y disfrutar de sus vistas, su majestuosidad y esa sensación de haber viajado en el tiempo. Fuera de su recinto, es imprescindible acercarse a conocer las termas romanas, a orillas del río Miño, y el puente romano que lo cruza. En definitiva, Lugo se siente orgullosa de ser uno de los destinos imprescindibles para conocer la huella de Roma en España.

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